http://fr.euronews.net/ Resultar herido en Homs es casi una sentencia de muerte. Los francotiradores que el régimen ha desplegado por los tejados de la ciudad están al acecho y disparan contra todo lo que huela a insurgencia, ya sean ambulancias o grupos de ciudadanos que transportan a alguien en volandas.
Según la ONG Médicos Sin Fronteras, los heridos se niegan a acudir a los hospitales, donde corren el riesgo de ser capturados y torturados por los servicios de seguridad. Los médicos que les atienden pueden correr la misma suerte.