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Cuenta la leyenda, que habia un anciano que era muy rico, y tenia un hijo que solo pensaba en derrochar el dinero en fiestas y con amigos. El padre siempre estaba preocupado por su hijo, llamandole la atencion le decia.
-hijo mio, esos que hoy dicen que son tus amigos lo hacen porque tu tienes mucho que ofrecerles, pero el dia en que nada tengas te abandonaran.
Mas el hijo no le hacia caso. Cuando el anciano estaba ya muy enfermo, llamo a sus sirvientes y mando a construir una horca en una casita del patio, donde se guardaban trastos viejos. Despues que la horca estuvo construida segun las instrucciones del viejo, el anciano le dijo a su hijo.
-Hijo mio dentro de poco me ire de este mundo y mi mayor preocupacion eres tu, porque se que tu vas a despifarrar todo el dinero que con mucho esfuerzo he ahorrado para ti, por eso, quiero pedirte que el dia en que te veas desesperado, en medio de la ruina absoluta, por favor, para que no sufras una vida de miseria y escases, ven aqui y ahorcate en esta horca que he preparado para ti.
El hijo le prometio que lo haria, aunque en el fondo penso que el anciano estaba delirando. Dias despues, el anciano murio y el hijo quedo a cargo de todos los negocios. Como bien le pronosticara su padre, poco tiempo despues, el hijo perdio una gran suma de dinero, y despues de eso perdio diferentes propiedades, hasta que poco a poco se fue quedando en la ruina. Ya no le quedaba nada, ni siquiera la casa pues el banco la habia intervenido. Desesperado por su situacion, la noche antes de abandonar para siempre la lujosa casa donde nacio, el joven se sento a meditar mirando la foto de su padre dijo.
-tenias razon padre, no escuche tus consejos y hoy me he dado cuenta que no tenia amigos, ya nada me queda, he acabado con la fortuna que tu un dia hicistes para mi, por eso, voy a cumplir la palabra que te di aquella tarde, cuando me pedistes que el dia que estuviera como estoy ahora me ahorcara.
Fue asi, que triste y arrepentido, el joven fue hacia el cuartico donde estaba la horca, y sin pensarlo mas, se coloco la soga en el cuello, justo cuando estaba a punto de morir, milagrosamente la soga se revento y el joven cayo al piso, encima de el cayeron como una lluvia piedras preciosas, diamantes, dinero, joyas de todo tipo y tambien un papel que habia escrito su padre que decia: Hijo esta es tu segunda oportunidad aprobechala...
Muchas veces en la vida nos pasa lo mismo, a veces por no seguir consejos o por no saber dirigir nuestra vida, cometemos errores que luego nos pesaran de por vida, pero tal y como hizo el padre de este joven, nuestro padre celestial quiere siempre darnos una segunda oportunidad. No importa cuanto hemos errado, ni cuantas veces hemos caido, siempre que deseamos la vida nos brinda una nueva oportunidad, y si sabemos aprobecharla seremos felices.
Nada en esta vida es gratis, todo tiene un precio, el secreto esta en saber pagar el precio de nuestra felicidad. Para obtener algo debemos renunciar a algo, por eso, siempre debemos estar seguros de lo que realmente queremos, para que cuando llegue el momento justo podamos valorar realmente la oportunidad que la vida nos ha dado nuevamente.
La felicidad no es un milagro, es la suma de nuestras acciones pasadas y presentes, que nos hacen merecedores de una nueva oportunidad. Aprendamos a vivir la vida con optimismo, si hoy nos toca perder algo, no nos desanimemos, esperemos con paciencia, la vida nos guarda en cada instante una nueva sorpresa, y si somos pacientes encontraremos la felicidad tan anorada.
Yo la encontre en mi rey, en ese hombre maravilloso que la vida ha puesto en mi camino, que cuando me dice mi reynita hace que mi mundo entero brille de felicidad. Siento que la vida me dio una nueva oportunidad para ser feliz, y estoy dispuesta a valorar esa oportunidad al maximo.
Dios les bendiga.
Autor/a: cubanitasolitari
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