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Cuenta una leyenda, que habia un zapatero que era muy pobre, tenia 3 hijos: Carlos, Emilio y Javier. Javier era el menor de todos, era un joven apuesto y sonador, que vivia enamorado de la princesa del reino. Sus hermanos se burlaban de el y le decian que aquello era una gran tonteria, pues ella nunca se fijaria en el.
Un dia, el rey decidio que era hora de casar a su hija. Como todo padre, no le preocupaba ni el dinero ni las riquezas, solo deseaba que su hija se casara con el hombre que la amara realmente. Por eso, puso el anuncio de que todo aquel que amara realmente a la princesa, y estuviera dispuesto a hacer algo extraordinario por su amor, seria merecedor de ser su esposo.
Cuando Javier oyo el anuncio, decidio ir a palacio. Al llegar alli, habia una fila muy larga, de hombres ilusionados en conquistarla. Pero nadie convencia al rey. Cuando le toco el turno a Javier, el de rodillas le dijo.
-Majestad no tengo dinero que ofrecer, mas para probarle mi amor por ella, estare 7 dias con 7 noches, bajo su ventana, sin comer, y sin moverme de alli, solo por su amor.
Aquel gesto conmovio al rey, quien quiso probar el amor del muchacho. A partir de ese momento, Javier custodiado y vigilado por los guardias, se sento debajo del balcon de su amada, sin otra cosa que contemplando la habitacion donde ella dormia. Asi soporto el hambre y el frio, la lluvia y el sereno, manteniendo siempre la vista fija en el balcon, con la esperanza de que ella se asomara. Pero la altiva princesa, al saber que el era un joven humilde, nunca se asomaba al balcon, y cuando lo hacia le enviaba miradas de desprecio que le taladraban su enamorado corazon. Asi pasaron los dias, el pueblo entero estaba pendiente, el joven parecia resistir.
Por fin, llego el ultimo dia. Todos se reunieron en las afueras del palacio. Demacrado y debil, Javier se levanto y mirando al rey con reverencia le dijo.
-Majestad he cumplido mi palabra, sin embargo, pese a que me duele no me casare con su hija.
Un murmullo de asombro recorrio el lugar, la gente pensaba que el joven deliraba. El rey furioso pregunto por que.
-Amo a su hija con infinito amor majestad, mas en estos 7 dias que he permanecido bajo su balcon, soportando hambre y frio, la princesa no se asomo para dirigirme una mirada de amor, una palabra de consuelo, un gesto de carino, nada, y me di cuenta, que de nada valia que yo la ame si ella no puede corresponder a mi amor. El amor es entre dos, uno solo no representa nada.
Y con el corazon destrozado, cuenta la leyenda se fue del pueblo para nunca mas volver.
Muchas veces entregamos el corazon equivocadamente, nos enamoramos de una persona que no corresponde a nuestro amor. El miedo a la soledad nos hace aferrarnos a esa persona con unas y dientes, pensamos que si la dejamos ir estaremos perdidos.
Al enamorarnos de esa manera perdemos nuestra propia identidad, dejamos el orgullo a un lado y somos capaces de rogar por un poco de carino, aceptando cualquier condicion.
Muy pocas veces nos detenemos a pensar que si esa persona no nos ama, no nos podria hacer feliz por mucho que nosotros la amemos. El ser humano no es una joya para adornar el cabello, no es un objeto para decorar nuestra casa y subir nuestro ego. Las personas tienen la libertad de amar, y si alguien no te ama y no te valora como tu mereces, entonces aunque duela, ten el valor necesario para decir adios.
Yo soy una persona que siempre agradesco a mi pareja, a mis amigos, a las personas que aprecio y me quieren, siempre les doy gracias por su amor y carino, lo hago porque se que querer no es una obligacion, es una opcion, y que en esta vida todo es temporario, por eso, cuando tengo un amigo, una pareja, alguien importante para mi, me aseguro de demostrarle mi carino. Mas tambien, tengo el suficiente valor, para cuando esa persona no me quiera mas, dejarla volar de mi nido.
Nunca forces el amor, porque un amor forzado no te dara felicidad.
Les quiere siempre
LA CUBANITA
Autor/a: cubanitasolitari
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