En aquel mundo oscuro;
Tus ojos eran la luz que radiaba,
Aquel rinconcito en el que habitaba;
Mientras crecía, preparandome para este mundo.
Tu protección y cuidado;
Era tu pasión de todos los dias,
Aun sin conocerme, ya me amabas
Y esperabas con ansias mi llegada.
Sentía tu ternura
Cuando acariciabas,
Con tus suaves manos,
Tu vientre ¡Que dulzura!.
En eso momentos de angustia;
Te hacia recordar, lo importante
Que eres para mí... madrecita, era entonces;
Tu fortaleza y alegría.
Un recuerdo que plasmaste,
Fue aquel día que me concebiste,
Me cubriste en tus cálidos brazos cobijandome;
Gracias madre querida, por cuidarme.
GRACIAS...
Por tu espíritu Maternal,
Por tu gran Amor leal,
Por tu fiel Dedicación,
Por ser la Reina del hogar
Y sobre todo por ser Especial para mí.