MEDITACION
Habitas entre el aire que respiro,
entre mis ojos que te miran,
entre mis manos que te tocan.
Duermes entre los poros más sublimes
de todos mis afectos.
Eres la dueña
de toda mi colección de silencios,
de mis versos, de mis risas, de mis lágrimas.
Eres la dueña
de todo lo que em mí empieza y termina.
Mantienes sumergida entre mi piel dormida,
entre los átomos diminutos de todos mis afanes.
Navegas descalsa entre los caudales de mi pasado,
dirigiendo mi bote por entre las aguas del deseo y la locura.
Y lo mejor de todo:
Es que me deleitan tus andanzas.
Eres la inquilina de mi alma,
la habitante mayor de mis entrañas.
Eres la risa, eres la furia, eres la calma.
Sos la complicidad ardiente de todas mis diabluras.
Como me pesa el tiempo cuando te marchas,
como me regresa la vida cuando llegas.