
El tiempo nos enseña a valorar
Cada uno de los momentos de alegría,
Que compartimos con aquellos que nunca dejamos de amar;
Son nuestra inspiración de cada día.
Una suave mirada que destella amor,
Un rostro que se perpetúa en el corazón de quien lo contempla;
Una estación otoñal, que va tapizando barbas y cabello de un fiel servidor,
Y con ellos sentimientos de ilusión anhelada.
Promesas que nacen del alma
Dando abrigo, dedicación y cuidado a su ser amado;
Sin importar el cansancio de una larga jornada
Concede su tiempo a escuchar y aconsejar a su hijo.
Se torna largas horas de conversación
Recordando momentos de regocijo,
Aquella infancia de travesuras que hicieron;
Y logros que alcanzaron con mucho esfuerzo.
Hoy que ha transcurrido el tiempo
Los años me han obsequiado y plasmado
Tu dulzura de ese amor que llevas adentro
De tu corazón, mi confidente y leal amigo.
Por ser un héroe de considerable lucha;
Por tus pequeños defectos y grandes virtudes
Son los que engrandecen el significado de la palabra;
Padre… aquel que no midió sus condiciones.