
Cultive lo mejor de ti padre
Honradez, firmeza y amor;
Con esa mirada hacia adelante
Trabajando todos los días con mucho vigor.
Recuerdo aquellos momentos de felicidad
Cuando me sentabas en tus rodillas,
Y me abrazabas con mucha espontaneidad;
Sintiendo tu amor de padre que me obsequiabas.
Narraciones de experiencias vividas,
Eran los sabios consejos que guiaba;
Mi caminar de todos los días
Y tu temor a Dios que me sostenía.
Orgullosa de ese enorme guerrero,
Te seguía con mucha admiración;
Incontable veces me consentiste, aun sin merecerlo
¡Hay mi padre querido! Agradezco tu comprensión.
Con esa mirada noble y cálida,
Fuiste sembrando tu humildad;
Desde mi existencia me diste tu fuerza,
Aquel abrigo de padre y tu leal amistad.
Me envolviste con tu respeto y valor,
Me supiste aconsejar y consolar
En esos momentos de dolor;
Hoy te agradezco, por no dejarme de amar.