SOLA
Bajaba sola, por la vertiente sur de la agonía, apartando el aire a dentelladas frías y calientes, escarbo la tierra con sus manos y abrazo la pobre calavera.
De su pelo colgaban irónicas tristezas ya pasadas, caducas, ya podridas por los miserables años de dolor y pobreza.
--Hay—si pudiera desamordazarte y regresarte, daría mil años mas de mi vida errante y pasajera. Multiplicaría mis afanes y que haceres.
Levanto las manos a la luna, derramo en segundos una década de maldiciones, rayos, hachas y estridentes. Reventó su pecho contra la tierra, repitio mil veces la celebre frase del maestro---levántate y anda—solo el eco de la noche su respusta.
Trago la amargura del momento a sorbos largos dilatados, ásperos y sofocantes, amargura de una madre, de una vida, de una muerte.
Crueldad infinita que la invade hasta el centro del alma, apariencia taciturna de lo que pudo ser, surco de miseria y hambre, sed de misericordias olvidadas en lo mas profundo
del tiempo, testigo aprovechado de las desgracias.
Se marcho subiendo, arrastrando su miseria, de su pelo colgaban tristezas de su mano la pequeña calavera.
Pedro Manuel Caja Rios
26/10/2009