
Si supieras vida mía,
Cuanto añoro tus caricias
Tus besos cargados de aromas
A jazmines y a violetas.
El aliento tuyo quemando mis labios,
Enfermos de amor,
El ansía inmensa de mi desaliento cuando,
Por el pasado de mi memoria;
Imagino que te pierdo.
Te pienso…
Mientras mis labios
Pronuncian tu nombre al viento...
“Alma mía, fiel compañera de mis horas,
Y musa adorable de mis poesías
Te amo, te deseo... ¡te añoro segundo a segundo!
Noche y día...
Al albor de tu mirada
Sembraste en mí la emoción de tenerte
Y acunaste mi deseo por poseer
Para mi, tu hermosura.
Hoy que calenté
El vaho de tus silencios,
Acallando por lejanía;
Mis deseos más apasionados.
Recuerdos de caricias soñadas
Sobre nuestros cuerpos gozosos,
Abrazados entre leves susurros
Tras el amor de fiel entrega.
Ven, mi amor, de nuevo a mí,
Y entrégate al solaz
De nuestros sueños más fugaces,
Para convertirlos,
En la imagen perpetua que
Acompañe por siempre jamás;
Nuestras horas más bellas.
