Largas horas de silencio
Invaden en el fondo de mi interior;
Sin llegar a entender el vacío
Que se torna al sufrir un dolor.
Por un instante me convierto
En prisionera de la soledad;
Dejándome envolver por su encanto
Los buenos recuerdos me dan la libertad.
Sin mirar a mí alrededor
Voy recorriendo mi camino;
En medio de un llanto desconsolador
Llego hasta un refugio Divino.
Un resguardo del Divino Creador
Es lo que anhela un corazón abatido;
Nos hace recordar que el es el escultor
De nuestras vidas y que el siempre estará a nuestro lado.
A veces en algún momento de la vida se nos olvida,
De quienes somos en realidad
Y de aquellas amistades que un día fortalecieron nuestra
existencia;
Estos son grandes motivos para brindar gratitud.