Cuenta la leyenda que habia un monasterio en lo alto de la montana, alli los monjes eran felices, trabajando en armonia y paz, solo habia un problema, al monasterio habia llegado un monje muy enfermo, tenia mas de 80 anos y se sentia muy debil, no podia trabajar como los demas y su mente cada vez estaba mas olvidadiza. Los demas monjes en silencio lo despreciaban y lo trataban con despotismo. Una manana, el jefe de los monjes recibio un mensaje de la virgen. Contento mando a llamar a todos los monjes a una reunion.
-Escuchen la virgen y el nino Dios vendran manana a visitarnos, he recibido el mensaje, debemos preparar una gran fiesta donde cada uno de nosotros le hara un regalo a la Virgen.
Todos se entusiasmaron con la noticia y comenzaron a prepararse. Los que sabian cocinar hicieron ricos pasteles, otros pintaron cuadros, otros escribieron poesias, otros prepararon mantas y ropa para regalarle a la Virgen y asi cada uno de los monjes, usando los talentos que Dios le habia dado, hicieron algo para preparar y regalarle a la Virgen.
El jefe de los monjes estaba preocupado, miraba al anciano monje quien tenia un juego de malabares, el anciano practicaba y practicaba, pero al jefe de los monjes le parecia que eso solo aburriria a la Virgen y al nino Dios.
-No podemos dejarle fuera senor- dijo uno de los monjes al jefe- este anciano esta anciando por llevarle su talento a la Virgen.
-Si, no podemos dejarle fuera, pero sera el ultimo en presentarse ante la virgen- dijo el jefe.
Y asi hicieron. Por fin llego el gran momento, la virgen se aparecio con su hijo en brazos. Uno por uno, cada monje se presento ante la Virgen y el nino con su regalo, hubo de todo, pasteles, mantas, juguetes, ropita etc, hubieron monjes que recitaron poesias, otros cantaron alabanzas etc. Por fin, le llego el turno al anciano. El jefe de los monjes estaba preocupado, aquel hombre torpe lo echaria todo a perder.
Humilde y con caminar pesado se acerco ante la virgen y el nino, hizo una reverencia y saco su juego de malabares, y entonces comenzo a hacer malabares como aprendio una vez hace anos en un viejo circo...
Y fue en eso momento cuando sucedio lo inesperado: se escucho una risa y el nino Jesus alzando sus brazitos quiso que el monje le cargara. La virgen dejo que el nino Jesus estuviera en los brazos del monje.
El amor con que hacemos las cosas es lo que nos acerca al nino Dios