¿Recuerdas la entrañable ensoñación de lo vivido
abrazados a nuestros cuerpos ?
Fuimos los salvajes herederos
de nuestro sueño
embelleciéndolo con nuestro amor
Recogiendo la cosecha con nuestras manos
y con nuestros sentidos,
disfrutándolo los dos...
Carencias del aire y remota las paredes que
apresaron los sentimientos vividos
encerrándolos en un escueto rincón del alma
Donde murieron sin esperanzas ni ilusión
Hoy muerta la llama
me desbordó el llanto al recordar
cuanto la amé
y cuanto me amó
recibiendo en mí el disparo a la memoria
justa causa a mí aflicción
las tinieblas me envolvieron
se me secó el corazón...
Cerraron mis ojos unos labios de mujer
sentí su hálito caliente en mi frente
besando me con tanto amor que
¡ si un Dios hubiese habido
revivir le hubiese rogado yo... !