PEQUEÑA.
Estarás por siempre en mí
Hasta el día que duerma
Entre el silencio sepulcral
de mi morada de invierno.
Pero por siempre sabrás
Que te llevo sumergida entre mis huesos,
Como el cordón umbilical de tus latidos.
Desde el día que abriste tus ojitos diminutos a éste mundo,
Has estado habitando entre todas mis presencias,
Entre todas mis esquinas, entre todos mis poemas.
Has estado portando entre tus manos
Las mejores fuerzas que duermen entre mis dedos.
Marcharás por siempre atada a mis pasos,
Como marchó mi padre por siempre
Atado a los míos.
Como desfilaron en mí las promesas del abuelo,
Como desfilaron en mí las promesas de mi padre,
Entre la tierra mojada, entre el silencio de la lluvia.
Y el día que tus pasos descifren mis ausencias,
Pregúntale a la luna por mi morada, y luego,
luego búscame entre la noche azul donde reposan mis instintos, y yo,
y yo estaré tras de tí recorriendo tus sombras, tus espacios, todas tus presencias.
Igual que ahora diviso a mi padre
Durmiendo entre todos mis recuerdos.
Sabes que eres la fuerza de éste tren
Con mirada desbocada.
Estaré esperándote en todas las estaciones
Donde se detengan por siempre tus presencias.