APRENDIENDO A RECICLAR LA MUERTE.
Dedicado a todos los mueren
En medio del conflicto Colombiano.
Entre un montón de adioses
Se desangran a gritos en las calles,
Y la sangre se derrama entre las aceras
Tiñendo de dolor las despedidas.
Mientras mi pueblo se desangra,
Las paredes se enpapelan de indiferencia.
Y las ventanas se agitan
Entre el ruido oscuro
De la estela de la muerte.
Somos los actuales dinosaurios,
Retrógados vivientes de éste mundo.
Nos adormece la sangre,
Nos anestecia ésta sociedad tan putrefacta.
Y los minutos se detienen moribundos
Entre el afán tenebroso,
Entre el formol de las esquinas.
Y nuestras miradas se desgastan
Entre la fría complicidad de las noches.
Y la prisa por llegar
A veces en silencio la detiene.
Mientras la caravana de la muerte
A pasos agitados galopa entre corazones indolientes,
Que curtidos de venganza,
escriben con sus balas los adioses.
Solo sé que los latidos de la muerte
Son más fuertes
Que los gemidos del alma.
Y las balas retumban
Cerca de los oídos,
De muchos seres indefensos.
Y alguien seguirá cayendo entre las calles
En ésta absurda guerra fratricida.
Y las trincheras del miedo se camuflan
Entre miradas maquiavélicas.
Y las viudas entierran sus silencios.
Y cada muerto es el combustible,
Para los próximos conflictos.
Y la tierra recicla nuestros partos.
Mientras mi corazón trata de acomodar los hasta luegos.