Creo que una de mis cualidades,
buena o mala, es que trato siempre de ser directo y sincero.
Y a veces eso es bueno, y a veces es malo.
Claro, a veces trato de ser muy sutil, y lo logro.
En otras soy crudo y real.
Pero cuando me dicen la verdad sin anestesia,
me doy cuenta que de verdad duele.
Y es que hay maneras de decir las cosas.
Siempre he dicho que no es lo que se dice, sino el cómo se dice.
Y un ejemplo palpable es que si tienes el cabello largo, te gustaría escuchar
- "¿Quieres que te acompañe a la barbería? " es vez de "córtate el cabello que pareces una cosa rara ".
- "¿Quieres que te corte las cejas? ", en vez de "pareces un hombre lobo con esas cejas peludas ".
- "¿Quieres que te acompañe la próxima vez que vayas a comprar ropa? " en vez de decir "esa ropa tuya si está pasada de moda y fea ".
- "¿Quieres que te corte las uñas? " en vez de "Pareces un gavilán con esos garfios! ".
- "Vamos a caminar y a hacer ejercicio! " en vez de "si estás gordo(a) y panzón(a)! "
Claro, son cosas en las que debemos, como personas que tratamos con personas, ir mejorando. Pero a veces no nos damos cuenta de lo que decimos sino cuando ya está dicho.
Mi hija, cuando va a hacer un comentario muy sincero, empieza con un "sin ofender, pero... ". E igual lo suelta sin vaselina. ¿Hija de gato caza ratón?.