
Alguna vez me pregunté ¿cuando llega el amor?, dicen los que dicen que saben que cuando menos lo esperas, cuando menos lo imaginas y está en quien menos piensas. Puedo decir ahora que lo se, pero no es tan así. Estaba lista para enamorarme, estaba lista para despojarme de la soledad y el egoísmo, para compartir mi mundo, para aceptar a alguien en el. No fue nada fácil, no es nada fácil después de 5 años de extrema soledad, de crear un mundo para uno donde no cabía nadie más, pero nada es imposible, todo puede suceder, con voluntad y queriendo, es verdad que querer es poder, al menos en este caso lo es, las generalidades nunca son acertadas, pero en este caso sí aplica la frase.´Él quiso y pudo, me hizo un sitio entre su piel y le abrí mi mundo, me entregó su corazón y le mostré mi alma, me iluminó con su luz y le entregué mi dolor. Alumbró mi oscuridad y descubrió el brillo de mis ojos y yo... me extasíe de sus ganas de vivir y de amar, tanto que me contagió y me despedí de la soledad, aunque prometo visitarla de vez en cuando, pues habr´momentos en que la necesite, como cuando uno no abandona del todo a sus amigos.
No sabía lo que era el amor, definitivamente nunca me había enamorado, por que nunca nadie se había enamorado de mi. El amor existe, pero si no hubiera conocido el desamor no hubiera reconocido el amor.
Bendito el día que mi desesperación me llevó a hacer una exigencia, bendito el día que me armé de valor y me pregunté por qué a pesar de mi poca fe continuaba creyendo que el amor existía, cuando me cuestioné sobre qué factura pagaba, errores los cometemos todos y yo nunca vi que la vida cobrara como lo hizo conmigo, qué prueba más dura y difícil, pero me ha sido compensada... después de tocar fondo, de renacer mil veces, cada vez más fuerte, más dura, más insensible, estoy aquí de pie y de la mano del amor, uno puro, sincero, un corazón desnudo que no me atrevía a tocar, que no quería lastimar, que me hizo pensar que era una trampa, que me hizo imaginar que si lo tocaba se desvanecería, pues sólo era un espejismo y no ocurrió, nada de eso pasó. Es real y es para mi, es mi recompensa a la espera, a la esperanza depositada y a esa creencia sin fundamento de que algo invisible existe y al fin lo siento, por fin deja de ser un sueño.
No es un ángel, no es un sol, no es un lucero, pero es un cielo donde puedo desplegar mis alas y volar y puedo aterrizar sin miedo a caer. Eso me hace sentir su amor