A MI MADRE ELENA ZULUAGA
Apreciada madre; siempre has sabido lo importante que has significado en el trascurrir de mis días; he podido contar contigo más que una madre, como una consejera.
Gracias a Dios por haberme regalado el maravilloso privilegio de ser tu hijo y además de haber sido el fruto del amor que tuviste con mi fallecido padre, el cual extrañamos desde el doloroso día que partió a hacerle compañía al Dios de los cielos.
Sabes de las ocupaciones que a diario me encaminan, aunque ante todas las cosas, he tratado de hacerlas con la transparencia que me dictaron tus principios, los ejemplos tuyos así como los de mi padre.
Pero a pesar de las barreras que distancian nuestras vidas, sabes que a diario nos hablamos por teléfono y trato de saber de ti en todos los minutos que dibujan tus horas. Siempre me he sentido orgulloso de todas tus acciones. Por que como tú ninguna, capaz de salir a mejorar el bienestar de las personas desprotegidas. De presos, de huérfanos y viudas.
Eres tan sensible al dolor ajeno, que ha sido para ti tu proyecto de vida. En mi corazón ha existido la sensibilidad desde muy niño y todo gracias al buen corazón que llevas dentro.
No es fácil salir diariamente a buscar entre tus conciudadanos el favorecimiento para aquellas personas que merecen nuestro apoyo. Ver mejorar la calidad de vida de los necesitados ha sido el pan diario para ti.
Lo aprendí de ti, como también están aquí las huellas de mi padre, en lo más profundo de éste corazón que late fuerte cuando siente tu presencia.
Gracias a todos mis hermanos que protegen diariamente tus caminos, y viven pendientes de tí en todos los instantes.
Gracias a mi abuela por darte de tan honorables dones. Gracias por el apoyo que siempre has sido para todos, Y en especial por el apoyo que me das con tu presencia.
Y que la grandeza del señor irradie tus caminos, Para el bienestar de todos los cristianos.
RECIBE LAS PALABRAS DE ESTE SERVIDOR, QUE HABITO UNA VEZ EN TUS ENTRAÑAS… GRACIAS POR EXISTIR….