Mi cuerpo ya siente el peso de las palabras, estas que condenan, castigan y lastiman, son como latigasos desgarrando mi piel. Cada punta de hierro arranca un pedazo de mi carne, dejando cicatrices, que no cerrarán después. Mi alma se aliviana, quiere escapar, se siente flotar, a punto de marchar. Pueden decirme que es la misma situación, mientras yo respiro agitada, sin dejar ir el aire para que mi alma no escape por mis labios en un suspiro. Grandes bocanadas de oxígeno atraigo, la cabeza me va estallar, aferrada al hilo de mi voz suplicando "por favor, te ruego, no os abandoneís" Y mi alma sorda vuela más alto sin reaccionar. Mi mano no soltará ese manto que sube, ese manto que se va quedará hecho pedazos antes de huír, no tiene excusas, se quedará aqui. La luz, la paz, la armonía del canto de los angeles, es un precioso refugio, pero aún no es tiempo de escondernos, no hay temor más grande que el miedo. Los verbos que escribo son inentendibles, son mensajes simbolicos de un corazón casi dejando de palpitar, repitiendo incesante "Regresa ya" Alma inquieta, tu cuerpo decae, tus sonrisas se borran, pero os pido no dejeís morir un corazón que es capaz de amar así. Quizás no sea este mi idioma, pero las palabras son las mas bellas que encontré, y las recito solo para que te sientas a gusto, quiero halagarte y que no abandones esta vida. Sé que no es fácil sentirse especial, o ver la hipocresía rodearte, pero creemos nuevos sueños, no importa la desilución, la mente es tan poderosa, y nos puede salvar.