Es fácil
decir que hay golpes en la vida duros de soportar,
que hay seres que sufren,
que hay madres sin llanto,
que hay hijos sin padres,
que hay padres sin pan,
que hay pobres tan pobres
que casi no existen
de vidas borrosas
y almas sin sal.
Es fácil
repetir frases hechas,
palabras que parecen lajas
lavadas por el mismo río,
ecos de sufrimiento,
dolor
y frustración
que vienen de muy lejos
del fondo
del tiempo.
Lo difícil es cambiar,
borrar esas frases
de la realidad.