
Siento la suave brisa del mar golpeando nuestras mejillas,
mientras en la arena recostados nuestros cuerpos se entregan al amor,
en esta playa a solas contigo,
disfrutando en cada beso, el rico sabor de la pasión.
Confío ciegamente en tus palabras,
cuando al oído me dices con tu suave voz: Te Amo Carlos,
Eres ya dueño de mi vida,
dueño completo de todo mi ser,
no hay noche ni tampoco día,
que de mi mente puedas desaparecer.
Entonces siento tu cuerpo con el mío,
amandonos hasta el amanecer,
pues no hay nada que interrumpa nuestro idilio,
queriendo nuestro amor entorpecer.
Nos entregamos al deseo de nuestros cuerpos,
sientes la lujuria arder en mi,
el sudor de nuestros cuerpos mezclados con la arena,
disfrutandonos al golpeteo de las olas del mar,
acariciandonos hasta saciar esta locura,
estas locas ansias de amar.
Me miras con ganas de poseerme,
de hacerme tuyo hasta el final,
con la luna y el mar de testigos,
fundimos nuestros labios en un inquietante beso voraz.
Arrancamos nuestras ropas,
y los cuerpos comienzan ha arder,
me dices como queriendo lanzar un grito...
Tomame y hazme tuya otra vez.

Es entonces amada mía que el recorrer de mis dedos en tu piel comienza,
dulces gemidos de placer erizan mi piel al escucharlos,
decirme soy tuya... tomamé.
La respiración se vuelve acelerada,
y largas gotas de sudor empiezan a caer,
más que importa si el aire de la noche nos refresca,
mientras nosotros disfrutamos a placer,
el éxtasis de los cuerpos agotados,
de fundirse una y otra vez.
Saciados ya de nuestra locura,
abrazados ahí junto a la orilla del mar,
te juro por siempre amada mía,
ser tuyo y amarte hasta mi final.
Y son testigos hoy estos dedos,
que al acariciar tu suave y delicada piel,
al deslizarlos soy yo quien siento y pienso,
que nunca de ti yo me olvidaré.
Que tiemblo cada vez que escucho y vivo...
Ese CARIÑO MÍO...VEN Y TOMAMÉ.
Siempre tuyo, Carlos Santiago
P.D. Te Amo