
¡Que pronto se va el tiempo!
y al ver pasar los años
como el ave zurcando el cielo,
me doy cuenta de todo el daño
que dejo la estela de tu silencio.
¡Que pronto se va el tiempo!
y ha veces creó oír tu voz a los lejos
todavía diciendome: ¡TE QUIERO!
y te acercas y me abrazas
como no queriendome dejar,
y me dices al oído,
que ya no sufra más.
Pero; ¿Cómo no he de llorar?
si tu eras toda mi vida,
la alegría de mis días,
la quietud en mis noches aplacidas,
el calor que me cobijaba en el invierno,
el aire suave y fresco,
¿Cómo no he de llorar por un amor tan tierno?
Por eso a veces me encuentras hundida en mis recuerdos,
como si estuviera en un sueño esperando tu regreso.
Y aunque sé que eso no podría pasar,
viviré eternamente
sin poder dejarte de amar,
esperando que con el transcurso del tiempo,
Tu y Yo nos volvamos a encontrar.
S.J