
Oh Noches profundas, noches serenas,
que gratas noches contemplo en la espera.
Buscando entre las nubes oscuras y sombrias,
la luz de las estrellas que con interrogante me miran.
Oh Noches profundas, noches serenas,
que gratas noches contemplo en la espera.
El suave viento que acaricia mis mejillas
y al mismo tiempo se vuelve silbante arrasando ventanillas,
como si supiera lo que mi corazón anhela gritar,
como si supiera cuantas veces he llorado en mi caminar.
Oh Noches profundas, noches serenas,
que gratas noches contemplo en la espera.
¿Espera? La espera de un amor que asome a su ventana
y así como el suave viento y ha la vez recio,
arrebate con la fuerza de un amante.
¿Amante? Sí; amante del amor, amante de la vida,
que lleve ante ese asombro las lágrimas caídas,
que irradie su calor a lo que antes fue hielo,
que abrace la soledad que había surcado mi cielo.
Oh Noches profundas, noches serenas...
S.J