Cada amanecer, contemplo
El infinito cielo azul y siento;
Tu presencia cerca de mi ser;
Ciñéndome de todo tu amor y poder.
Tú me ofreciste tu abrigo
Cuando no conseguía merecerlo
Me diste lo mejor de tu palacio
A pesar de ser usurero.
Me enseñaste que no hay amor eterno
Sino se sabe perdonar al prójimo;
Que todas nuestras acciones se manifiestan,
A todo lo que realizamos y que no se ocultan.
Contigo aprendí a volar tan alto,
Y poder alcanzar ese anhelado sueño;
Entendí que cada individuo tiene un propósito
En esta vida y debemos luchar hasta lograrlo.
Cuando diferencio mi reflejo
En tus aguas traslúcido;
Te veo destellar en mi, tu figura;
Es tu viva creación que se manifiesta.
Eres mi farol que guía mi barca,
De las olas alborotadas de la vida;
Tu le das sentido a mi existir
Cuando desfallece mi vivir.
Tu eres la luz que brilla mi sendero
La brisa que me envuelve completo
El agua viva que refresca mi ser;
Floreces mi existencia, haciéndome crecer.
Cuando creo caminar solitario
Por ver una par de huellas en el camino;
En ese instante siento, tu aliento cerca de mi alma;
Allí veo que me sostienes bien alto y mi espíritu se deleita.