la miro desde la distancia que
me ocupa un pensamiento
la elevo hacia el pedestal mustio y rancio
de este amor que senti y ya esta muerto...
su rostro surcado de surcos grises
marcando las lineas curvas de su sufrimiento
tanto fue nuestro amor que
envejecimos los dos a la vez
y nos dejamos morir los dos a un tiempo...
aun recuerdo su belleza sublime
su desparpajo al conquistarme
su sonrisa tierna al acariciar mis manos
su manera firme de hacerme sentir unico
¡su hombre,su amado!
el modo en que jugabamos al juego de la seducion
con miradas,sonrisas...picardia¡
tantos recuerdos vividos en ese ayer tan perfecto y que ahora tan solo somos... dos desconocidos.

¡el de nuestros dos hijos!