Cada amanecer, mis ojos admiran
Aquellos rayos que penetran
A través de la ventana, iluminando
La habitación, con su inexplicable destello.
Mis oídos se deleitan al escuchar
Los cantos de los pájaros, que al soltar
Vuelo, nos enseña que podemos
Llegar a lo mas alto que anhelamos.
Un cielo azul infinito, con nubes
Blancas parecidas a copos de nieves;
Es deslumbrante y misteriosa la creación,
Del Divino Creador, que se perpetua en el corazón.
Un sendero angosto y a veces dificultoso
Es el camino que elegí con regocijo;
Porque al final del recorrido esta la recompensa,
De un premio que no tiene costo en esta vida.
Hoy mi cuerpo esta desgastado y debilitado,
Padeciendo de algo desconocido;
Dios fortalece hasta lo mas profundo de mi alma,
Dándome fuerzas para luchar a este mal que me asecha.
Un soplo inmenso que estremece toda existencia;
Así es el poder de Dios, majestuosa presencia,
Que todos tienen ese privilegio sin excepción;
Solo tomar la decisión de abrir y entregar el corazón.
Enorme es el agradecimiento a Dios,
Que mi alma ofrece humildes cantos
De alabanzas y oraciones de fe;
Que testifican mi fidelidad al Padre.