
estando en su trono tranquilamente el rey
recibe a su consejero...
-su majestad,ha pasado algo nefasto-
-habla-dice el rey
-se ha levantado alguien contra tu ultima ley-
-quien podria atreverse?,es una insolencia
quien alla sido merece la horca en este mismo instante-
dijo muy enojado el rey.

pero su consejero,asustado callaba y no pronunciaba
nombre alguno-quien-preguntaba el rey,
-menciona su nombre en este momento,no tolerare esta
falta al reyno-
en ese preciso momento fue interrumpida su discucion
al llegar el jefe de la guardia

-su majestad- permitame decir unas cuantas palabras
-habla- su majestad el pueblo esta rebuelto no tienen
control,y es gracias a quien se levanto contra su ley
-porque no mencionas tu tampoco el nombre de ese maldito¡¡-
y a una sola voz el consejero y el jefe de guardia
dijeron....
-es el heredero del trono,su hijo,mi majestad-
en ese momento el rey sintio un frio en todo su corazon,se estremecio su cuerpo,estava su mente turbada,no sabia que hacer
-mi hijo,mi heredero,dices?-

-entiendo-dijo el rey-es que mi hijo nunca estuvo en acuerdo
con esta ley,y me dijo que no queria heredar este trono con
tal decreto-
el consejero,el jefe de guardia y otros que havian llegado
se quedaron en silencio,hasta que solo uno se atrevio a preguntar-que le haremos pues,a el traidor?-
-no,es traidor quien advierte,es traidor aquel que a espaldas
te clava el puñal-dijo el rey entristecido
-su majestad,si no lo condena a la horca dara muy mal ejemplo
de su reyno,y sera usted la comidilla de los demas reynos
pero si da la pena de muerte,su alma no descansara,y la reyna
de palacios desfallecera al instante,
entonces pues que nos declara usted majestad?-

-desenvaina tu espada-exclamo aquel hombre,que ya no se
sentia rey
-pe,pero como,su majestad?-llenos de asombros desian
aquellos hombres
-es una orden de tu rey,desevaina e hiereme en el mismo
corazon,pues mi deber es dar la horca a quien ustedes llaman
traidor,y aquel que los demas reynos preseguiran
pues mejor me es morir para que el ocupe ya mi lugar y haga
de esta ley como le parece.
pues es mas grande mi amor hacia mi reyna que no podre verla
sufrir por nuestro hijo
y es aun mayor mi amor por mi heredero,que no me importan leyes,ni decretos,ni deberes-
y con esa ultima palabra el mismo rey se quito la vida con un puñal de oro y piedras preciosas que le havia obsequiado su hijo.
desde entonces todos los edictos del rey que heredo el trono
fueron estimados,entre
el amor y el deber.
en el amor no hay temor,sino que el perfecto amor echa fuera el temor;porque el temor lleva en si castigo.de donde el que teme
no ha sido perfeccionado en el amor.(1 de juan4:18)